jueves, 23 de mayo de 2013

¿Por qué nos soportamos separarnos de nuestros hijos?

Buenas días Fresas:
Hoy estoy en Barcelona. Lejos, muy lejos de mis hijos. Y la verdad es que lo paso fatal.
A través de la ventana del hotel, escucho el murmullo de los niños a la entrada del un colegio, que no debe estar muy lejos, y no puedo dejar de pensar en mis peques. ¿Por qué nos pasa esto?
Ni contigo, ni sin ti ¿Verdad? Cuando estamos con ellos pensamos en el día que por fin tengamos un rato para nosotras y cuando estamos sin ellos los echamos tanto de menos que no somos capaces de disfrutar de nada. Recuerdo aquellos domingos tan tontos sin hijos en los que me podía pasar la tarde paseando  o tumbada en el sofá sin pensar en absolutamente nada. Sin ningún tipo de preocupaciones más que lo que me iba a poner al día siguiente. 
Yo creo que esa es una de las peores cosas de ser madre, que tus pensamientos ya no te pertenecen. Y es que ser madre no es fácil.   Desde el mismo día en que concebimos a nuestros hijos, nuestro instinto de protección se multiplica por 1000 y dejamos de ser nosotras para pasar a ser ellos.
Nuestros pensamientos ya no son nuestros porque no hay un minuto del día que no pensemos en ellos. Nuestro sueño, de ellos también porque dormiremos cuando ellos duermen y nos despertaremos cada vez que ellos se despierten. Tus horarios, también de ellos. Comemos a la 1:00 de la tarde, cenamos a las 8:00. Y las 10:00 ya estamos durmiendo. Tu digestión... también de ellos porque jamás volveremos a comer tranquilos temiendo que se le caiga la leche o porque no paran de llorar y de decir "Esto no me gustaaaaaaaaaa! ¡Quiero arroz a la cubanaaaaaaaaaaaaaa! Y a pesar de todo esto, no soportamos las separaciones, ya sean en tiempo o es espacio.
No, ser madre no es fácil. Porque tu nivel de preocupación es directamente proporcional al número de hijos que tengas. Si tienes 1 te preocupas por 2, si tienes 2 te preocupas por 4, y así sucesivamente... 
¿Pero por qué nos pasa ésto? Creo que fue en el libro "Dormir sin lágrimas" donde leí que el instinto de protección es algo que no podemos evitar. No podemos alejarnos de nuestros hijos, ni oirlos llorar porque por naturaleza debe ser así. ¿Y cuál es la razón? Pues es bastante lógico. Cuando eramos todavía unos trogloditas, si dejabas a tu hijo un momento y te alejabas, el niño debía llorar con fuerza para que la madre fuera inmediatamente a recogerlo y es que si no, se lo comerían las bestias. Por eso, sólo sobrevivían los niños que lloraban. Así que nosotros y nuestros hijos somos descendientes de niños llorones, que era lo único que conseguía que sobrevivieran a ese entorno tan hostil. Esta es la razón de que  los bebés lloren y por eso nosotras no podemos dejarlos llorar, ni alejarnos de nuestra prole.
A mí me parece bastante lógica esta teoría. ¿Y a vosotr@s?
Bueno chic@s desde mi hotel en Barcelona, escuchando a esos niños que cantan en catalán y en inglés con sus profes, os dejo para dirigirme a la feria Construmat, de la que prometo contaros todas las cosas interesantes que vea.
Mil besos corazones.
Mamá de fresa.
                                    











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